Posnatal parental masculino: la ilusión de la corresponsabilidad

Comunidad Mujer
"Posnatal parental masculino: la ilusión de la corresponsabilidad"

El pasado mes de octubre se cumplieron 6 años de la entrada en vigencia del actual Posnatal Parental (PPP) en Chile, el cual permite a la madre transferir al padre las últimas seis semanas de permiso para el cuidado de su hijo/a, entre otros.

Por cierto, este cambio a la legislación ha tenido efectos positivos en los vínculos de apego, dada la posibilidad de estar más tiempo con el niño o niña, prolongar la lactancia y disminuir licencias que en su momento fueron cuestionadas.

Pero más allá de esas consideraciones, el PPP no avanzó en una de sus grandes promesas: la promoción de la corresponsabilidad parental. La figura de transferir al padre un tiempo para estar con su hijo/a se ha transformado en una ilusión, más que en una posibilidad cierta, tal como revela la ínfima cantidad de hombres que hace uso del beneficio: de acuerdo con los datos de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO), desde 2011 a la fecha los permisos traspasados de la madre al padre no han superado el 0,32% anual.

Sumado a lo anterior, la cifra cae con los años: en 2012, casi 300 permisos fueron transferidos al hombre, mientras que entre enero y julio de este año sólo se cuentan 114 casos. Para dar respuesta al por qué de este fenómeno hay que analizar una serie de factores.

Lo más evidente es la falencia en el diseño de la normativa, que se vincula al carácter opcional del traspaso. Al radicar exclusivamente en la voluntad de la madre la cesión o no de estos días, se deja de lado el interés del padre, su derecho y, por cierto, su obligación a cuidar.

La sociedad chilena sigue siendo conservadora y machista, principalmente, en la asignación de las responsabilidades familiares y sociales que a cada uno le competen y que se diferencian claramente entre hombres y mujeres. Basta con recordar que Chile tiene una de las tasas de participación laboral femenina más bajas de Latinoamérica y de la OCDE, y que la principal razón para la inactividad de ellas es la dedicación exclusiva al cuidado de la familia y los quehaceres domésticos.

De ese modo, el cuidado es todavía un asunto de mujeres y no “se estila” que sean los padres quienes cuiden a sus hijos e hijas. Este uso y costumbre se agrava por el hecho de que los padres no tienen el derecho al cuidado reconocido como tal en nuestro Código del Trabajo, lo que es discriminatorio y debiese ser revisado si queremos una sociedad con iguales oportunidades.

Frente a esto, surgen argumentos y estudios que refuerzan la idea de que la sociedad está cambiando y que a mayor educación -y por tanto, en Chile, mayores ingresos-, hombres y mujeres son menos machistas, sus valores y visiones de la vida son menos conservadoras y tienen una mayor predisposición a asumir roles no tradicionales. Por lo mismo, serían esos padres los que podrían liderar el uso del postnatal parental.

Al analizar el número de subsidios traspasados al hombre en relación con los iniciados entre 2011 y 2016, los que presentan la mayor tasa (0,3% y 0,27%) son aquellos que tienen las remuneraciones más altas, entre 1,6 y 1,8 millones y sobre los 1,8 millones de pesos, respectivamente. Estos triplican la tasa de aquellos que tienen remuneraciones inferiores a los 400 mil pesos y duplican la de quienes ganan entre 400 y 800 mil pesos (SUSESO, 2016).

Con todo, a este grupo lo afecta otra importante característica del diseño de la normativa el subsidio del PPP es equivalente a la remuneración, siempre y cuando ésta no supere el tope imponible (75,7 UF el año 2017). En la práctica, esto funciona como un desincentivo para todos los trabajadores y trabajadoras que exceden el tope, cuestión que, como sabemos, es más probable que ocurra en el caso de los hombres, dado que reciben mayores remuneraciones (según ESI 2016, la brecha salarial en desmedro de las mujeres es de -31,7%).

Así, en un escenario en que el tope afecta más al padre, el costo familiar de renunciar a su salario es mayor y, por tanto, no conviene que este haga uso del posnatal parental; mientras que, si la madre ejerce su derecho, la merma en el ingreso familiar no se produce o es menor.

El PPP profundiza un sistema de protección a la maternidad que deposita solo en las mujeres la responsabilidad y los costos del cuidado de los hijos, imponiendo, correlativamente, obligaciones únicamente a los empleadores de mujeres. Sin medidas que compensen y redistribuyan estos costos con los padres, la protección opera también como un "impuesto" a las mujeres trabajadoras.

Para igualar las oportunidades, desde ComunidadMujer venimos sosteniendo que se requiere una reingeniería del sistema de protección a la maternidad, contenido entre los artículos 194 y 208 del Código del Trabajo. Este cambio necesario lo abordamos en nuestro reciente documento “Para un Chile Sostenible, 10 Propuestas de Género”. En cuanto al posnatal parental, proponemos otorgar derechos exclusivos e irrenunciables a los padres trabajadores - como lo son para las mujeres-, para que puedan cumplir con sus responsabilidades familiares, y así avanzar en la igualación de los derechos y deberes de la paternidad y maternidad en nuestro país. Medidas como estas ya existen en Suecia, Noruega, Alemania, Portugal, Italia y Francia (BID, 2014).

Una sociedad más igualitaria y sostenible, debe tener un correlato en un Código Laboral moderno, que avance hacia una corresponsabilidad familiar y social del cuidado.

 

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